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17 de diciembre de 2008

DERECHO A DELIRAR...

«Nos dice Eduardo Galeano en "El Libro de los abrazos" (si lo hubiese escrito 15 años más tarde lo podría haber hecho en forma de blog) que RECORDAR viene del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón. Y qué necesario es en estos tiempos en los que se cumplen 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que no se nos impermeabilice el corazón para no olvidar a todas aquellas personas a quienes se les niegan sus derechos sin saber si quiera que hubo un día en el que medio mundo se puso de acuerdo para conseguir un mundo mejor.
Qué emocionante es la voz de Galeano.
Dedicado a la Memoria.»


Escrito por Nalia Towers



12 de diciembre de 2008

THE LETTER WAY!!!! (Y)

Nunca pensé que la letra Y me fuera a producir tanta ternura, pero así fue, así fue...

15 de agosto de 2008

OTRO DÍA EN EL MUNDO

Alejado del centro de mi ciudad, al este, mucho más de lo que pensé, diviso la gran cúpula de la catedral desde mi ventana, mientras el aire fresco de una tormenta de verano me recorre el costado, y las campanas suenan, reparo en que te echo de menos...

30 de julio de 2008

AMIGAS

Decidieron que algún día tendrían un nieto juntas.

Salivaban ante las mismas escenas, sentían cosquilleos en la mente cada vez que pensaban en la misma canción, y reían ante las mismas gracias.

No supieron que un día se encontrarían hasta que se conocieron, y sus miradas no imaginaron momentos futuros, pero...

Lucharon contra una misma persona que "carmenizaba" el departamento donde trabajaban.

A veces piensan las mismas cosas, y se dan cuenta con una sola mirada.

Y saben que se tendrán por siempre, porque se entienden y se respetan, algo pasa entre ellas que tratan de descubrir...

5 de febrero de 2008

I DON'T LOVE YOU ANY MORE...

No te volveré a amar nunca más...




Hay veces que sabes que nunca más te volverán a amar, aun sabiendo que te amaron, y te quisieron tener tan cerca que despegarse revitalizaría humos, desasosiegos.


Viveron un momento tan extraordinario, que ni los que estábamos alrededor supimos que no tenía límite, salvo cuando, tiempo después, el infortunio, hizo que ella llorase a escondidas mientras cortaba cebolla, y fuimos testigos de primera mano, de aquellos días de pasión, y relación tan poco artificial.

Ahora, muchas veces cuando entro por la puerta norte del espacio aquel que compartieron, cruzamos nuestras miradas, sin que se nos note, y reniego en saludarte, porque el sufrimiento que viví rozándome la espalda, susurrándome al oido, aletargando mis canciones, aun sabiendo que soy injusto, aun sabiendo que no lo mereces, se convierte en la esperanza de algún día poder abrazarte, y recordarte que aquellos llantos no fueron en vano, que los viví desde la primera fila, como si formaran parte de mí...

24 de enero de 2008

MINÚSCULA CONVERTIDA EN MAYÚSCULA

Minúscula Díaz era tan bajita, que solamente los niños de 3 años podían escucharla, cosa que no servía para mucho, ya que ella, en sus años de experiencia, había conseguido una conversación digna para personas de su edad, con una increíble madurez, y una sensata oratoria. A veces se acercaba a los ombligos de los adultos más bajitos, pero un día descubrió que por ahí la gente no escucha, con el tiempo se daría cuenta que algunos ni con los oídos. Su error no fue debido a ella sino a un mal llamado "problema" de crecimiento que ya venía de serie, lo que muchos llamaban una tara. Se esforzaba sobremanera para terminar admitiendo que la gente no era capaz de escuchar sus magníficas ideas sobre solsticios, países del mundo, cocina y libertad. Sufría mucho, y solía divagar por las calles de su ciudad. Pero llegó un día en el que tal problema dejó de serlo, y ese día fue el día que se aceptó como bajita, hasta ese día, no comprendía por qué no había cinta métrica que pudiera medirla, ya que todas las cintas empezaban a partir de una estatura determinada a la que ella no llegaba. Su descubrimiento fue tan grande, que contagió al resto de las personas que estaban a su alrededor, ese día comenzó a ser feliz, comprendió que hay personas altas, bajitas, de colores, con cabello, sin él, que hablan con la i o que no pronuncian la eme, y que muchos de ellos siguen divagando por las calles por las que ella ahora recorre altiva y expectante por conocer al mundo que tanto tiempo la había negado el suyo.

Ayer me la encontré saliendo de mi portal, y me preguntó la hora, y al decírsela corrió y corrió para coger el tranvía que llegaba en ese instante. Hasta este momento ella nunca lo había hecho, ni una cosa ni la otra y me sorprendí, y me acordé de cuando yo pertenecía al mundo de aquella Minúscula convertida en Mayúscula...