Ahhhhhhhhhhh!!!!
Aquella tarde un grito desesperante se escuchó desde el noveno. Nuestra amiga Yeye estaba en peligro. Su larga cabellera rubia platino se había enganchado en el secador de pelo que la noche anterior la Virgi le había prestado con la advertencia de que la última vez que lo uso todavía andaba dando saltos en aquellas primaveras por la veiga en Anta.
A su rescate Supertiti, sin saber cómo, apareció en nuestra morada, atravesó el hormigón de las paredes. Pasó por el octavo D, aún la Señora Margot, la inquilina de dicha vivienda, le anda contando lo ocurrido a todo el vecindario, nadie la cree, por supuesto, y llegó a casa de la Yeye, que mientras lloraba desesperada se cagaba en la madre que la parió por haberle cogido el secador de pelo de la Barbie rosa chicle fresa ácida, que a Virgi le regaló su madrina en mil novecientos ochentaypico. La Yeye tuvo que sufrir las miradas y chismes de sus vecinas, ya que cuando fue a comprase aquella extensión que le costó un ojo de la cara, contrastaba con el resto de aquella melena rubia platino, hasta meses después no pudo deshacerse de ella.
Mientras Supertiti apareció por mi casa pude fotografiar su figura ante el susto de una carcajada viciosa. Parece ser que a la pobre Yeye le arrancó de cuajo cien mil pelos que le produjeron la calva que fue sustituida por aquella extensión durante tan largo tiempo. Desde entonces Supertiti está haciendo el Grado Superior Técnico en superhéroe en un insti de Getafe, el de Grado Medio se le quedó corto...

